¿La ciudad por la que pasas no tiene lavanderías de ésas de monedas?: No hay problema. Viajando al norte de los Pirineos suele haber por todas partes, pero al sur casi son anecdóticas fuera de las grandes ciudades.

Se me ocurre que la solución puede ser ésta:

En varias web de internet se venden muchos modelos de lavadoras portátiles de turbina. Uno de los que mejor calidad-precio tienen es la Jata 582, que se fabrica desde hace décadas cerca de Bilbao ( teléfono: 900 123 018 ) y que es demostradamente robusta. Se comercializa en colores blanco o gris.



Si se dispone de un inversor 12-220 V de al menos 250 W (el de la imagen es de 1 500 W)



la podemos enchufar como si estuviéramos en casa y lavar hasta 2 Kg de ropa



y, después, plegarla (el motor se separa de la cubeta y se aloja dentro de ella) y ponerla en un lugar del maletero. Nosotros la tenemos junto con las cajas apilables de la serie SLUGIS de IKEA, que son justo del tamaño de los bajos de la Marco Polo.



Para tender la ropa y secarla rápidamente durante la marcha del vehículo (por ejemplo aprovechando una etapa un poco larga), se ponen las prendas en perchas y se cuelgan de la barra interior del techo



(para que se situen en el centro de la corriente de aire que propiciaremos abriendo el portón trasero con el estribo de semiapertura),

aprovechando que tiene unas arandelas de goma regulables, las fijamos cada cinco centímetros,



Entre esos espacios enganchamos las perchas (éstas son de IKEA por su sencillez, precio y color coincidente con los revestimientos):



De esta manera queda la ropa bien colgada (casi no hace falta plancha de viaje) y no se mueven con los vaivenes de la marcha.

Luego si se quiere forzar aún más el secado, un ventilador puesto en la barra del fregadero,



en la puerta corredera,



o en la barra de la cortina que separa la cabina de conducción del habitáculo,



se encarga de conducir el aire húmedo hacia las mosquiteras de las ventanillas correderas





o hacia el portón semiabierto con el accesorio metálico.



En una mañana o una tarde, tendremos seca toda la colada. Y más en verano.

Para cuando no llueve, un tendedero exterior para colgar del portabicicletas se perfila como otra solución más rápida aún: es una especie de bolsa cuadrada de tela de saco del color de la carrocería, cerrado y discreto, para colgar la ropa allí dentro.



Lo podéis ver pinchando aquí.