Esta otra idea es fácil, barata y práctica.



¿Dónde poner todas las cosas de aseo mientras nos duchamos para que, llenos los ojos de jabón, acertemos a la primera?

Sólo necesitamos un molde para tartas de una tienda de todo a un euro, un par de ventosas de las de portabicicletas traseros y un par de tornillos con tuerca de plástico de los que se usan para apretar las bacas.



El molde para tartas lo agujerearemos en el fondo para que evacue el agua que pudiera entrar; y también en uno de los laterales para fijar posteriormente las ventosas, luego podemos pintarlo en el color de nuestra carrocería:



Los tornillos para bacas deberán ser con tuercas de plástico de cuello largo:



para poder insertarlos después en el interior de los huecos de las ventosas:



Empezamos montando los tornillos con las tuercas hacia afuera:



para a continuación embutirles las ventosas:



Y ya está listo. Ahora podemos ducharnos en la fachada de la furgo que más nos convenga (a veces el propio coche nos hace de eclipse ante miradas indiscretas si nos situamos en una esquina) y poner nuestras cosas dentro de esta repisa. Por cierto, afeitarse ya no es problema si tiene uno los cristales tintados: hacen de espejo perfectamente. En esta imagen, la pieza está adherida en la puerta corredera junto a la ventanilla deslizante:



Otra manera más sencilla (si cabe) de confeccionar una repisa de ducha para adherir a los cristales o a la chapa exterior de la furgo, se hace en media hora:

He cogido la parte de abajo de una vieja caja–funda de afeitadora eléctrica



y le he hecho dos taladros de 12 mm ø



por uno de los lados, y otros dos mayores por el contrario.



Me van a servir los primeros para alojar el cuello de unas ventosas (éstas me sobraron del set isotérmico Westfalia para el parabrisas);









y los segundos para drenar el agua que pueda caer dentro durante las duchas.

Y nada más: sólo salir a ducharse y pegarlo en cualquier superficie.







¿Fácil, no?