La facilidad de este brico es directamente proporcional al sentido práctico que tiene para la zona de la cocina de la furgo. Simplemente se trata de hacer un cómodo portarrollos que cuelgue de un solo click de la barra del techo.





Para construirlo sólo hacen falta cuatro abrazaderas monoblock, como las que usan los instaladores de gas para fijar rápidamente las tuberías a las paredes,



que nosotros uniremos puestas en oposición dos a dos mediante un tornillo largo que dé la separación suficiente para que un rollo nuevo no roce con la barra de la que pende.



Esa separación la hacemos, por ejemplo, intercalando tuercas o arandelas, y la carenamos con la versátil masilla Arregladoto Pattex dejando un poco de exceso, de forma que al lijar las cuatro facetas quede todo perfectamente enrasado.





Como eje podemos usar un segmento de tubo de acero de unos 20 mm ø (de los de instalaciones eléctricas estancas), de la medida de un rollo tipo WC



o más largo si lo que deseamos es poner papel absorbente de cocina.



Si no se quiere tener siempre a la vista, puede ponerse en un armario y encajarlo sólo mientras se cocina.

Así de sencillo y de útil para tener a mano.

Por otro lado, desde hace poco está llegando la moda de los formatos grandes (económicos y también más ecológicos porque reducen residuos) también al mundo del papel de cocina.



Es muy frecuente ver ya el rollo gigante en muchos supermercados.

La manera más sencilla de adaptar nuestros portarrollos normales a esta nueva talla es la siguiente:

Nos hacemos con estos materiales (de izquierda a derecha):



– Cinco abrazaderas monoblock para tubo de 18 a 22 mm ø
– Dos segmentos de tubo de acero galvanizado (el de las instalaciones eléctricas) de 18 a 20 mm ø y 60 mm de largo
– Un segmento del mismo tubo, pero de 120 mm de largo
– Otro segmento de lo mismo, en 270 mm de largo
– Un segmento de varilla métrica roscada (las venden por metros) de 6 mm ø y 125 mm de largo
– Dos segmentos de la misma, pero de 80 mm de largo
– Una lija de lanas de acero

Y empezamos roscando las tres varillas a otras tres abrazaderas, pero rellenando la parte hueca del extremo con cualquier masilla bicomponente que se pondrá como una piedra en unos cinco minutos. Con eso evitaremos que al roscar la contraria el tornillo se nos mueva.



Luego enhebraremos los tubos en proporción a la longitud de las varillas,



de forma que las dos más cortas se cierren con otras abrazaderas roscadas,



mientras que la larga la remataremos taponando el extremo abierto con más masilla que hará al tornillo prisionero al fraguar.







Así habremos creado los dos sostenes y el freno para que el papel no se desenrolle con los vaivenes de la marcha.





Puede ponerse en ese lado de la barra perfectamente e incluso será operativo para cuando el rollo sea más delgado o usemos uno estándar.



Sin embargo, me parece más estético y que favorece mejor la frenada del rollo con la inercia esta disposición trasera:





Además, no nos interferirá en absoluto la apertura de la tapa de la nevera.



Este mismo portarrollos nos puede servir también para poner dos de papel higiénico normal o de más metraje en posición paralela.