Ya hemos explicado varios usuarios que entre -10ºC y -15ºC, en algunos casos, los retrovisores exteriores calefactados de la Marco Polo, por la diferencia entre el arranque de la resistencias del espejo y el ambiente, se rajan verticalmente. Lo cual no tiene más importancia mientras estamos en garantía. Si no, el recambio cuesta 40 € más impuestos, mano de obra aparte.

Cada invierno (el de 2004 y el de 2005) se me ha rajado uno (primero el izquierdo y luego el derecho). Y no estoy dispuesto a que suceda en 2006. La solución: abrigarlos. Sí, habéis leído bien: ponerles unas manoplas de tela del color de la carrocería con fibra de edredón nórdico forrando el interior (se consigue de uno viejo que tengamos por casa, o de gomaespuma).

Sólo hay que recortar un rectángulo doble de la tela y del relleno



y coserlos del revés a máquina o bien con Fiselina (ver apartado 1. de este brico). Luego se vuelven del haz, y listo.

Y se enfundan en el retrovisor.





En el garaje, sobre todo si lo usamos como taller como es nuestro caso, también cumplen su función evitándonos golpes y arañazos.

Cuando sales por zonas de montaña y pernoctas los días más crudos de enero y febrero, creo que puede evitar disgustos. Y tampoco es probable que nos las vayan a robar...

Lo digo porque también puede ser muy eficaz para los que vivimos en comarcas donde las heladas nocturnas son muy fuertes cuando la furgo duerme en la calle y hay que usarla por las mañanas. Tener los retrovisores sin congelar revierte en nuestra seguridad.

El problema de fondo es que las resistencias que se conectan automáticamente con el encendido actúan demasiado deprisa en relación con la temperatura exterior. Lo ideal por tanto sería enfundar los retrosvisores una media hora antes del arranque, por ejemplo nada más despertarse en una pernocta. Para que cuando llegue el momento de actuar, la baja temperatura de la carcasa no sea tan extrema.

En ese sentido, si la temperatura exterior está en torno a los -15ºC, poco conseguiremos si los enfundamos antes de irnos a dormir. A lo largo de la noche, la temperatura dentro de la funda puede ser de unos -10/-12ºC y no habríamos resuelto nada, además de tenerlas completamente húmedos.