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Según los fabricantes Volkswagen y Mercedes, para subirse a la cama de arriba no deben pisarse los apoyabrazos de los asientos delanteros. Proponen a cambio pisar con cuidado las banquetas y luego apoyarse en la cama superior haciendo un poco de pulso con los brazos.
Esta solución viene más o menos bien si uno mide más de 1.60 m ó está más bien delgado o tiene fuerza en los brazos. Si falla alguna de estas premisas, como por ejemplo le pasa a los niños o a las personas rellenitas, hay que buscar otra solución.
Antes de hacer la reforma de la cama inferior, nosotros teníamos la caja multifunción Westfalia (la del WC químico) casi al lado del asiento del acompañante. Y la solución era simplemente usarla de escalón. Pero ahora, al estar más retrasada, ya no nos sirve.
Pensando cómo resolverlo, y también, qué forma puede seros más interesante a los que tenéis pekes en la furgo, se me ha ocurrido esta idea: hacer una escalera de PVC gris.
Compramos en un comercio de saneamientos lo siguiente:
– 3.3 m de tubo de PVC rígido de 32 mm de diámetro (lo cortaremos en 6 trozos de 0.35 m y 2 trozos de 0.21 m para los montantes; y en tres trozos de 0.26 m para los escalones). Hay que especificarle al que nos atienda que sea tubo de desagüe, porque tiene la pared más gruesa.

– 6 piezas de PVC en forma de T de 32 mm para las uniones de los peldaños con los montantes. Al contrario que en el tubo, ahora hay que subrayar que sea para presión, en vez de para desagüe. Porque estas piezas son más robustas.

– Finalmente, 4 tapones ciegos de PVC de 32 mm para hacer las conteras donde se apoyará la escalera en la cama superior y en el suelo. Así será algo antideslizante y no estropeará nada dejando marcas.
Nada más. En total 9.50 €. Una miseria en comparación con las escaleras de aluminio que nos ofrecen como accesorio los fabricantes. Ninguna baja de los 70 u 80 €.


La elaboración es tan simple como unir los peldaños de 0.26 m con las piezas en T, para después acoplarlas entre sí con cuatro verticales de 0.35 m.

Para acabar, se insertan por la parte de abajo las de 0.21 m con sus dos tapones y por arriba las que nos quedan de 0.35 m con los otros dos tapones restantes.

Si se desea, se pueden encolar las piezas con adhesivo de PVC que venden en los mismos lugares que el tubo, pero no es necesario porque queda muy bien unido. A la vez, nos permite la posibilidad de dividir la estructura en dos o más partes y colocarla en cualquier rincón de la furgo cuando no se utilice.

Una vez instalada queda así de sencilla la operación para subir a la cama superior.



Nos servirá para evitar estropear y manchar los asientos: tenemos la experiencia de que los componentes de estos dos fabricantes no son precísamente eternos, y concentrar 80 ó 90 Kg de una persona en una esquina del asiento no debe de ser lo más beneficioso. También puede utilizarse para estibar la carga que pongamos en la baca del techo si desde el escalón de la puerta lateral no llegamos bien. Y, por qué no, para lavar a conciencia el techo de la furgo, puesto que cuando se le echa mucha agua no es conveniente tener las puertas abiertas. A veces, después de haber estacionado debajo de un árbol caducifolio o de los que sueltan bichitos, es conveniente darle un repaso al techo con las puertas cerradas.
Para que la escalera aguante más peso hay que ponerla muy próxima al ángulo recto, como a 80 u 85º. Así además evitaremos forzarla, sobre todo si pesamos más de 80 Kg. Y pisar los escalones más bien cerca de los lados.
Si alguno pesáis más de 80 Kg, se puede hacer en lugar de con tubo de PVC de 32 mm, con el del grosor siguiente: el de 40 mm. O bien, antes de poner los tapones de los extremos de los montantes, introducir en cada uno un tubo de acero galvanizado de 25 mm de diámetro, como los que se usan para las conducciones eléctricas estancas en los sótanos y en exteriores. Se encuentran muy baratas en los almacenes de material eléctrico. Así nunca llegará a troncharse.
Ésta es la manera exacta de reforzar la escalera si pesáis más de 80 Kg y menos de 120:
Cogemos ese tubo de 25 mm de diámetro

y cortamos dos segmentos de 1.36 m, uno para el interior de cada montante

y después tres segmentos de la misma longitud que cada escalón, y también los metemos dentro de cada uno de ellos.

Finalmente, para que todo resulte más seguro, tomamos un rollo de cinta antideslizante autoadhesiva (es como papel de lija o como lo que llevan las cajas de cerillas para rascar el fósforo)

y ponemos trozos tanto en los cuatro tapones de la escalera

como en los escalones por ambos lados (así la podemos usar boca arriba o boca abajo).


Y así se queda superresistente. Comprobado.
Cuando no empleamos la escalera, el sitio más práctico y rápido que se me ha ocurrido para colocarla es la parte inferior de la cama de arriba, sujeta por las barras universales transversales y fijada con una brida a la de atrás para que no se desplace con las inercias de la marcha.


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