La verdad es que esta idea es bastante sencilla: se trata de fabricar un embudo sólido, que se sujete bien a la bocana del depósito y que tenga el diámetro suficiente para que el agua sea bien tragada sin revocar hacia afuera.

Para ello, calculado el diámetro interior de la bocana, se compra en un comercio de saneamientos un tubo de PVC de 32 mm ø que ajustará más o menos en él. Si es necesario (como pasa en este caso), se hace una junta con varias vueltas de cinta aislante para que el encaje sea perfecto. Luego se emboquilla un codo hembra-hembra de 32 mm ø al extremo contrario para continuar la construcción de la pieza:



A partir de ahí se corta un segmento de tubo de 32 mm ø igual que el que entra en la bocana, pero con la intención de conectarlo a una pieza de reducción de 50 a 32 mm ø:



Y esta última acción la repetimos pero amplificada. Es decir: emboquillamos un tubito de 50 mm ø que conecte la parte más ancha del anterior elemento con otra pieza de reducción de 63 a 50 mm ø:



O sea, en resumen, una vez conectados los dos tubitos de enlace:



Con lo que la pieza, que podemos enlazar sin cola, por simple presión, quedaría así:



listo para poder poner en la bocana del depósito cuando sea necesario, por ejemplo cuando no tenemos un depósito portátil con pitorro largo, o cuando lo único que tenemos para llenar es un cubo.



Un accesorio barato, simple y que no debe faltar en la caja de herramientas.