No esperes a que hagan más carriles-bici.
Si esperas, nunca los van a hacer: Dan más dinero los coches.

Saca tu máquina del trastero. Sí, la tuya. Sabemos que tienes una
y que si acaso la usas para darte una paliza de muchos kilómetros el fin de semana.

Llévatela al trabajo. No pasa nada.
A lo mejor el primer día lo ven raro. Pero después te envidiarán.
Llévatela a comprar, a hacer gestiones.
Apárcala a la puerta de cualquier sitio.
Cuantas más haya, antes habilitarán aparcamientos.

No circules pegado a la derecha, como con miedo:
te pueden abrir una puerta inesperadamente.
Utiliza la mitad derecha de tu carril:
Así aprenderán a dejar el metro y medio de separación al adelantar.

Cuando circules por zonas peatonales
hazlo despacio, sin asustar a los viandantes,
de la misma forma que deseas
que otros usuarios te respeten a ti.

Úsala a diario. Que no es sólo un deporte televisado:
es un medio para desplazarse.

Cuando lleves un mes de normalidad con tu bici
mira tu factura de gasolina, tu barriga y tu resistencia física.
Y compara.

Atrévete.

Cuando muchos se atrevan, verás qué cambio.

Cuando lleves sesenta o setenta años
en este mundo,
y todavía cojas algún día tu bici
te acordarás de cuando leíste estas palabras.







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